Oye, no te rindas

Que soy me pregunte a mi mismo 

Y me respondí que era impredecible e incalculable

Cómo se desborda el río, algo efímero e imaginable

Cómo se cae el rocío, como suenan los sonidos

Sin sonidos.

Que soy me pregunte a mi mismo 

Y me respondí que era impredecible e incalculable

Como una primavera u otoño o invierno

Está sombra alimenta el frescor de mis vientos

Que si no tienen sentido, el canto es eterno

Eterno es entre mis versos los sonidos de mis huesos...

De mis pasados y pasados y antepasados viejos

Familias y familias antes de mi,

Los que fueron.

Y soñé que volaba entre pinos y abedules,

Entre rocas, entre tulipanes, 

Entre peñas, entre árboles.

Y como el sol, fresco estoy en mi realidad 

Como una frescura eternidad atemporal. 

Mientras canto, cambio de voz pero no de tonalidad.

Que soy me pregunte a mi mismo

Y me respondí que era incalculable e impredecible.


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